viernes, 24 de abril de 2015

Diez hechos inevitables en la vida de todo bateria.

Porque de todos es sabido que, según las leyes de la física y acústica, el bombo (con su pedal) no queda del todo bien posicionado si, una vez depositado en el suelo, no se le aplican dos o tres golpes para comprobar (siempre con cara de satisfacción) que todo está correcto. Dejar ese par de golpes de prueba para cuando el kit está totalmente montado influirá de forma totalmente negativa en el desarrollo del concierto.


Hola amantes de baquetas, platos y parches. Con un poco de retraso, pero ya tenemos de nuevo en massbateria el nuevo artículo de nuestro amigo Jesús Garcia-Ochoa.
Todos sabemos que el ser batería, es algo peculiar y lo que nos pasa a nosotros, no les pasa al resto de músicos, y así lo ha querido plasmar Jesús con estos diez hechos inevitables en el sino de todo batería. En clave de humor por supuesto, porque si ya nos falta el sentido del humor, mal vamos!!



jesus garcia-ochoa

JESÚS GARCIA-OCHOA





10 Hechos inevitables en el sino de todo batería.




niños jugando1. Tu primera batería no fue exactamente una batería.

Para empezar bien. Para que fueses aprendiendo que clase de “músico” te iba a tocar ser. Todos tus amiguitos que estudiaban música con flamantes saxofones , trompetas, guitarras… Y tú apaleando todos los cubos y latas que eras capaz de requisarle a tu madre o tu abuela. “Para hacer ruido de momento te apañas con esto, ya veremos después. Si es que vemos que te gusta”, dijo tu padre.





2. El duro momento de agujerear tu primer parche del bombo.

Al final tus padres cedieron ante tu tozudez y decidieron que ya que ibas a pasar todo el día levantándoles dolor de cabeza, que al menos fuese sin agotar las existencias del Todo a 100 de tu barrio. Llegó aquella Strong. O Thunder. Si tuviste una Consolat de Mar puedes considerarte todo un privilegiado. Estudiaste y estudiaste con ella, fue tu compañera en tus primeros grupillos. Y por fin, ¡tu gran debut! Y de aquel bolo lo más reseñable es la cara que se te quedó cuando el técnico vino con su cutter y te dijo “Chaval, así no puedo sonorizar el bombo, hay que hacerle el agujero”. Con lo que te costó asumir que había que poner cinta americana a esos parches inmaculados… 

agujerear bombo


3. Tu coche es el más pequeño de los coches de tu banda.

He aquí una de las afirmaciones más universales de toda la Historia Baterística Internacional: Todo batería que se precie ha de tener en posesión un coche en el que su equipo sólo quepa (y a duras penas) en un único y estudiado orden. Y de esta primera afirmación universal se deriva la segunda: Si eres batería y no jugaste nunca al Tetris, no tienes nada que hacer en este mundo. 


4. Cada elemento se prueba nada más montarlo!

Y nunca jamás al terminar de montar el equipo completo. Porque de todos es sabido que, según las leyes de la física y acústica, el bombo (con su pedal) no queda del todo bien posicionado si, una vez depositado en el suelo, no se le aplican dos o tres golpes para comprobar (siempre con cara de satisfacción) que todo está correcto. Dejar ese par de golpes de prueba para cuando el kit está totalmente montado influirá de forma totalmente negativa en el desarrollo del concierto. 


5. La importancia de esos 2mm.

De igual forma, rigurosos estudios han comprobado y corroborado que una distancia de 2mm en la colocación de un pie de plato influye notablemente en la calidad del sonido al impacto de la baqueta con el plato. Por eso, es nuestro deber y obligación una vez posicionado el pie, moverlo dicha distancia y alejarnos a mirar este cambio en el conjunto del set. Por el contrario, las estadísticas demuestran que el sujeto baterista siempre prefiere perder esa calidad sonora, devolviendo de forma convencida el pie a su posición inicial.


6. Falta de coordinación logística con el resto de la banda.

llegas tarde!!
Que no hay manera. Tú, que eres un tío profesional, llegas cada semana con antelación suficiente
para montar tu equipo y ensayar con tu banda. Y una vez preparado, siempre (SIEMPRE), te toca esperar 15 minutos a que tu compi guitarrista afine, ajuste el ampli, retoque los sonidos de la pedalera, cambie ese jack por otro, que este hace un ruidito… Hasta que un día tomas la firme decisión de llegar al local 15 minutos más tarde, que ya estás harto de esperar, hombre. Pues ese día los astros se alinean, el duende de los amplis deja de enredar y les toca a ellos esperarte a ti (al son de clásicos como “es que lo baterías siempre igual”, o “tanto cacharro y al final para dar cuatro palos”).


7. Poco, más, menos.

Los baterías veteranos saben de qué voy a hablar. Un día, después de meses ahorrando, puedes jubilar tu vieja Thunder y pillarte una batería en condiciones. Y después de tantos improperios de tus compañeros de banda y técnicos de sonido hacia tu antigua compañera, decides comprar a lo grande. Toms de 8, 10, 12, 14, 16. Crashes y splashes por doquier. Cencerros varios y hasta un Hi-Hat remoto. “Ooooh, qué preciosidad” exclaman todos. Y tu sonríes orgulloso. Pero ese amor no será eterno. Después de montar toda tu artillería unas cuantas veces y echar unas cuantas fotos de rigor, el enamoramiento pasa y descubres que tu espalda (y tu coche) ya no están para tantos trotes. Y sobre todo, que para tu banda tributo a AC/DC con un par de toms y un crash es más que suficiente.


8. ¡Ups, la alfombra…!

La cabra tira pa´l monte, y la alfombra a quedarse en casa o en el local. Da igual que hayas repasado todo lo que necesitas tres veces. Da igual que lleves parches de repuesto, cinta americana, un muelle extra para el pedal de bombo, baquetas para abastecer a una legión de baterías, un manojo de llaves de afinar, metrónomo, un metro láser y hasta un nivel. Por muy preparado que vayas, llegarás al lugar del concierto y… ¡Ups! La probabilidad de que esto pase es inversamente proporcional a la adherencia de la superficie sobre la que tengas que montar la batería.


9. Poco, más, mucho más, menos (parte II).

De forma similar a lo que decíamos antes, ocurre con tu nivel y preparación. Recuerda aquella etapa de tu vida musical en que encajabas a cada dos compases los cuatro o cinco breaks que sabías hacer. Y así una y otra vez. Poco a poco, tu lenguaje se enriqueció, tu técnica llego a ser mucho más amplia y, si aquello coincidió con tus 18 (como en mi caso, mea culpa), te creías con todo el derecho a mostrar a la humanidad cuán grande era tu virtuosismo, tanto si tocabas un tema de Michel Camilo como si era el We will rock you de Queen. Empachoso a hartar. Por suerte, después de eso descubres que está guay tener esas cosillas en la recámara, pero que no es necesario que las utilices en cada compás de cada tema, y que hay otras formas de demostrar calidad.


10. El eterno músico anónimo. 

Porque no. Ya está bien de aguantar a madres, hermanas, novias, primas y demás féminas de nuestro entorno sostener el mito de que seguro ligas mucho porque eres músico. Que conste en acta que hay músicos, y músicos. Y si estás en segunda línea de escenario, detrás de un montón de tambores y platillos, con los auriculares puestos y delante de ti hay un guaperas cantando y un par de guitarristas locos moviéndose por el escenario, cuando bajas al acabar… ¡hasta el de seguridad te vuelve a pedir el DNI!


Al que no le haya pasado algo de esto, que levante la mano!! Un poco de humor para encarar bien el fin de semana nunca viena mal. Un saludo y a compartir esta entrada!!


ingresa aquí tu email:

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Que te ha parecido esta entrada? Queremos saber tu opinión, gracias :)